Cómo estar delgado y no fallar en el intento

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Cómo estar delgado y no fallar en el intento

Perder peso, es algo que efectivamente, si preocupa a muchos hombres aunque no quieran admitirlo y en la mayoría de los casos suelen ser más radicales que las mujeres en las dietas.

Para evitar cualquier tipo de riesgos a la hora de querer perder peso te dejamos estas lecciones:

  1. Un alimento muy calórico dos veces por semana

El “todo o nada” no funciona. Permítete dos gustos calóricos a la semana, como una pasta o una hamburguesa de almuerzo. Recuerda que los carbohidratos son necesarios para el organismo, más si te encuentras dentro de una rutina de ejercicio donde requieres mantener tus niveles de energía para incrementar la intensidad. Eso sí, respeta la regla: solo dos comidas de este tipo a la semana.

  1. Evita la monotonía en el entrenamiento

Una regla de oro: la monotonía es enemiga de la constancia. Si respetas tu ciclo de ejercicios, pero no realizas ningún cambio (solo corres, o haces caminadora, por ejemplo) tu cuerpo irá quemando progresivamente menos calorías. ¿La solución? Cambia tu rutina cada tres o cuatro semanas (en cuanto a la secuencia, el peso, el ritmo).

  1. Dile adiós a la vieja ropa XL

Las mujeres son sabias, más si se trata de ropa. Su truco de comprarse un pantalón, por ejemplo, dos tallas menos, para que sirva de incentivo para adelgazar y poder utilizar la prenda nueva no es un método tan descabellado.

Lo mejor que puedes hacer es volver a la ropa de tu talla ideal (según tu contextura y altura), buscar un sastre para que entalle tu traje y donar todo lo demás que evidencia tu pasado con sobrepeso. Es hora de ver tu presente como tu futuro y no caer en el típico error de perder y ganar kilos continuamente.

  1. Dosifica la ingesta de calorías

Si sabes que en la noche te tomarás unos tragos y comerás unas tapas, está bien hacer un almuerzo ligero. Pero no puedes caer en el clásico error de evitar las calorías toda una semana y el fin de semana excederte con las grasas y el azúcar. No, no y no. “Pasar hambre” nunca debe ser una opción, así como saltarte las comidas. Eso solo logrará reducir la velocidad de tu metabolismo. Dosifica la ingesta de calorías y trata de hacer al menos 5 comidas al día. La cena –aunque deba ser muy ligera- es obligatoria.

Es importante que entiendas que hacer dietas extremas y descontroladas de manera frecuente incrementa la producción de una hormona que detona la sensación de hambre y reduce la producción de la hormona que te hace sentir satisfecho, lo que significa que tu cerebro se programa para comer de más.

  1. La frecuencia es tu mejor aliada

No sirve de nada no hacer ejercicio durante toda la semana y luego “matarse” el fin de semana con una sesión excesiva. Lo que lograrás es agotar tu cuerpo e incrementar el riesgo de sufrir una lesión. Deja de creerte que eres Superman y procura ejercitarte al menos 4 veces a la semana durante, mínimo, 45 minutos.