Aprende a comer mejor leyendo la etiqueta!!!

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Una de las prácticas más aconsejadas durante la compra consiste en dedicar el tiempo necesario para leer la información nutricional de la etiqueta de cada alimento.

 

El dilema de elegir un alimento u otro puede marcar la diferencia entre la salud y la enfermedad (o el comienzo de la falta de salud). Las propiedades y la forma en que un alimento está hecho es algo fundamental para nosotros. ¿Quieres saber cómo elegir bien?

El punto de venta se convierte en un gran bazar que contiene en unos pocos metros cuadrados las herramientas para poder hacer del patrón de alimentación un ejemplo de cómo alimentarse de forma adecuada en función de las circunstancias individuales. Además, algunos fabricantes y distribuidores ponen su grano de arena con un etiquetado más claro, conciso y entendible, que supone el manual de instrucciones para que el consumidor pueda comer sano.

Una de las prácticas más aconsejadas durante la compra consiste en dedicar el tiempo necesario para leer la información nutricional de la etiqueta de cada alimento y tener en cuenta que:

Son preferibles los alimentos integrales: hay numerosos productos en versiones integrales (galletas, pan, pasta, arroz, cereales, etc.), que además de aportar más fibra, también proporcionan otros nutrientes como vitaminas, minerales y oligoelementos.

No todas las grasas vegetales son recomendables. Conviene sospechar sobre su idoneidad cuando en la etiqueta de un producto no se menciona el origen de estas grasas. En el mismo sentido, las grasas vegetales parcialmente hidrogenadas son fuente de grasas trans y conviene escoger otra marca o gama de producto que no las utilice.

Algunos productos etiquetados como “light” suponen una reducción modesta de las calorías con respecto al producto original, si son, por naturaleza, muy grasos o muy azucarados. Con la nueva normativa sobre etiquetado y declaraciones saludables de los alimentos, sólo podrá declararse que un alimento es “light”, ligero, aligerado o calificativos similares, si la reducción de calorías y macronutrientes (grasas, azúcares, proteínas) es, como mínimo, del 30% en comparación con un producto similar. Un alimento “light” es interesante cuando la reducción de calorías por unidad es significativa.

Los alimentos que en su etiqueta destaquen el contenido enfructosa, aunque carezcan de azúcar añadido, pueden tener las mismas calorías que si llevaran este edulcorante. La fructosa es igual de energética que la sacarosa. Galletas, bollos, repostería y mermeladas son los productos de este tipo más comunes.

La presencia de aditivos en productos muy elaborados, como refrescos, bollería industrial o algunos platos preparados, limitan la calidad nutricional de los mismos. En la medida de lo posible, se aconseja escoger los menos manipulados y con la mínima expresión de aditivos.

También es fundamental realizar la compra tras haber comido, para no tener hambre y sentir menos tentaciones de comprar alimentos poco convenientes, ricos en grasas y/o azúcares, snacks, aperitivos, etc., con escaso interés nutricional y, en general, ricos en calorías.

 

Fuente: Revista Runner´s World